viernes, 18 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
Hoy os presento Neverseconds , el blog de una niña británica de 9 años que retrata con su cámara lo que come todos los días en el comedor del colegio. Las fotos son realmente espeluznantes, no solo por la poca cantidad sino también la poca variedad y calidad de los alimentos. El blog se llama así haciendo referencia a que nunca hay Segundo Plato... Ahí os dejo las fotos para que flipeis un poco, parece ser que los recortes no solo influirán en la calidad de la enseñanza, sino en la comida..
martes, 15 de mayo de 2012
Luego ha llegado el momento de decir ADIOS y he tenido una despedida que no me esperaba:
Y el último día, Marcos me mandó un peazo ramo de flores y regalé Mis Galletas:
Y, por último, aprovechando las buenas nuevas, ya he tenido algún regalo a propósito, gracias a todas:
Y también me lo he pasado muy bien en la despedida de soltera de Cris (¡qué poco te queda!):
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| Restaurante A Fuego Lento (Avilés) |
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| Una broma que me encantó |
| Pa lo que venga, no me canso de mirarlo... |
| El bolso tampoco me canso de llevarlo.. |
Y, por último, aprovechando las buenas nuevas, ya he tenido algún regalo a propósito, gracias a todas:
Y también me lo he pasado muy bien en la despedida de soltera de Cris (¡qué poco te queda!):
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| Espero que a Víctor le hayan gustado los regalos... |
Estos días también he estado celebrando mi aniversario (12 años junto a ti me saben a poco...) y de regalo: un costurero
También sigo de cocinitas, pronto, pronto, pondré alguna recetina:
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| Va a ser que me estoy amarujando |
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| Menestra con pollo |
| Tarta salada de tomates |
| Una cosa muy rara: Galletitas de Parmesano rellenas de Confitura de Aceitunas y Pimientos del Piquillo Caramelizados |
| Muffins de Chocolate y Muffins de Frutas Confitadas y Jengibre |
Estos días se me han pasado volando...
Sigo con las cosas que he encontrado limpiando el trastero:
Por fin me compré el Satchel Bag, eso sí, directamente a Cambridge...
Me lo pasé muy bien en la despedida de Jose y Gema:
Mis abuelos me han dicho que si quería este libro, que si no lo tiraban a la basura... ¡Por Dios, una auténtica joya!
Sigo con las cosas que he encontrado limpiando el trastero:
| Las papeletas que vendí para sacar dinero para el Viaje de Estudios a Italia en 1996 |
Me lo pasé muy bien en la despedida de Jose y Gema:
Me regalaron la primera rosa por San Jordi, además de un libro de parte de alguien muy especial
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| Fotos vintage de Hoteles de Benidorm |
Despues de unos cuantos días un poco out, vuelvo a la RETONDA
Dicen que la idea de la rotonda nació en Francia, a principios del siglo XX, pero que la primera que se construyó fue en Gran Bretaña. en la ciudad de Letchworth. La diferencia de la rotonda con las antiguas plazas con isla central- la de L´Étoile en París, por ejemplo- es que los vehículos que quieren entrar en ella deben ceder el paso a los que ya están, y a la isla central el peatón nunca accede. Porque nada tiene que hacer ahí y porque llegar hasta la rotonda le obligaría a atravesar la calzada corriendo, con el inconveniente de que la isla central, al ser generalmente un montículo, le impide ver lo que sucede al otro lado, con lo que podría ser que viniese un coche, no lo previese y acabase bajo sus ruedas. Aun así, hay gente que cruza a las islas centrales e incluso se instala a vivir en ellas. Hace quince o veinte años leí un reportaje espléndido de un periodista norteamericano cuyo nombre no recuerdo sobre un homeless que se había instalado a vivir en una de esas rotondas. las autoridades querían echarlo, pero los habitantes de la zona le habían cogido cariño y se organizaron para que le dejasen seguir viviendo en ella.
En Europa, las rotondas empezaron a proliferar a partir de los años sesenta. Aquí, la gran eclosión fue en los ochenta y, sobre todo, en los noventa. Su gran problema son los adornos centrales. Las instituciones que las tienen a su cargo están obsesionadas en poner siempre algo en el centro de cada una. Tenemos así una gama de rotondas con un abanico estético que va desde el "carro viejuno con rueda de molino al lado" a la "escultura abstracta del prestigioso artista local". Ni que decir tiene que en el 99 por ciento de los casos el resultado es horripilante. En las rotondas, el mal gusto campa a sus anchas, y más valdría que las dejasen tranquilas, porque, así, con el tiempo, crecerían matas y arbustos, que como mínimo son menos pretenciosos y, por lo tanto, más soportables.
El otro día, gracias a Antena 3, me enteré de que en las Palmas de Gran Canaria un hombre ha limpiado de basura una rotonda- según parece, esta no tenía escultura ni ruedas de carro- y se ha puesto a cultivarla. La ha convertido en un huerto. El señor cultiva patatas, millo, lechugas, perejil y flores. Lo hace por amor al arte: lo que recoge lo regala a los vecinos. Cada día atraviesa la calzada con cuidado, llega a la rotonda y trabaja en ella durante un par de horas. No tiene ningún tipo de permiso, pero confía en que las instituciones públicas no lo echen, y que incluso le faciliten un punto de riego, porque ahora el agua la lleva él personalmente. Ya entiendo que este hombre actúa por la patilla y que, con todo el derecho del mundo, las instituciones pueden decirle que ni hablar de ponerle un punto de riego. Pero deberían considerar que, al ocupar la rotonda con su huerto, más importante que las patatas (segunda acepción del diccionario de la RAE)que cultiva y regala a los vecinos es el hecho de que impide que las autoridades puedan colocar ahí ninguna patata (cuarta acepción del mismo diccionario) creada por la mente de algún artista iluminado.
Quim Monzó en el Magazine del 29 de Abril del 2012
MEJOR MUCHAS PATATAS QUE UNA:
Dicen que la idea de la rotonda nació en Francia, a principios del siglo XX, pero que la primera que se construyó fue en Gran Bretaña. en la ciudad de Letchworth. La diferencia de la rotonda con las antiguas plazas con isla central- la de L´Étoile en París, por ejemplo- es que los vehículos que quieren entrar en ella deben ceder el paso a los que ya están, y a la isla central el peatón nunca accede. Porque nada tiene que hacer ahí y porque llegar hasta la rotonda le obligaría a atravesar la calzada corriendo, con el inconveniente de que la isla central, al ser generalmente un montículo, le impide ver lo que sucede al otro lado, con lo que podría ser que viniese un coche, no lo previese y acabase bajo sus ruedas. Aun así, hay gente que cruza a las islas centrales e incluso se instala a vivir en ellas. Hace quince o veinte años leí un reportaje espléndido de un periodista norteamericano cuyo nombre no recuerdo sobre un homeless que se había instalado a vivir en una de esas rotondas. las autoridades querían echarlo, pero los habitantes de la zona le habían cogido cariño y se organizaron para que le dejasen seguir viviendo en ella.
En Europa, las rotondas empezaron a proliferar a partir de los años sesenta. Aquí, la gran eclosión fue en los ochenta y, sobre todo, en los noventa. Su gran problema son los adornos centrales. Las instituciones que las tienen a su cargo están obsesionadas en poner siempre algo en el centro de cada una. Tenemos así una gama de rotondas con un abanico estético que va desde el "carro viejuno con rueda de molino al lado" a la "escultura abstracta del prestigioso artista local". Ni que decir tiene que en el 99 por ciento de los casos el resultado es horripilante. En las rotondas, el mal gusto campa a sus anchas, y más valdría que las dejasen tranquilas, porque, así, con el tiempo, crecerían matas y arbustos, que como mínimo son menos pretenciosos y, por lo tanto, más soportables.
El otro día, gracias a Antena 3, me enteré de que en las Palmas de Gran Canaria un hombre ha limpiado de basura una rotonda- según parece, esta no tenía escultura ni ruedas de carro- y se ha puesto a cultivarla. La ha convertido en un huerto. El señor cultiva patatas, millo, lechugas, perejil y flores. Lo hace por amor al arte: lo que recoge lo regala a los vecinos. Cada día atraviesa la calzada con cuidado, llega a la rotonda y trabaja en ella durante un par de horas. No tiene ningún tipo de permiso, pero confía en que las instituciones públicas no lo echen, y que incluso le faciliten un punto de riego, porque ahora el agua la lleva él personalmente. Ya entiendo que este hombre actúa por la patilla y que, con todo el derecho del mundo, las instituciones pueden decirle que ni hablar de ponerle un punto de riego. Pero deberían considerar que, al ocupar la rotonda con su huerto, más importante que las patatas (segunda acepción del diccionario de la RAE)que cultiva y regala a los vecinos es el hecho de que impide que las autoridades puedan colocar ahí ninguna patata (cuarta acepción del mismo diccionario) creada por la mente de algún artista iluminado.
Quim Monzó en el Magazine del 29 de Abril del 2012
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